EVANGELIO DE HOY
VIERNES 25 DE OCTUBRE
Lectura Rom 7, 18-25a
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.
Hermanos: Sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí. De esa manera, vengo a descubrir esta ley: queriendo hacer el bien, se me presenta el mal. Porque de acuerdo con el hombre interior, me complazco en la Ley de Dios, pero observo que hay en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón y me ata a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Ay de mí! ¿Quién podrá librarme de este cuerpo que me lleva a la muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor!
Palabra de Dios.
Comentario
Si hemos optado por Jesús, y hemos decidido vivir la vida entregados a él, sentiremos una lucha interna entre la necesidad de satisfacer nuestros intereses personales y la de entregar nuestras vidas a nuestros hermanos. Solo si dejamos que Jesús obre en nosotros, podremos dirigir esta tensión hacia una vida de servicio y liberarnos de nuestro egoísmo.
Salmo Sal 118, 66. 68. 76-77. 93-94
R. ¡Enséñame tus mandamientos, Señor!
Enséñame la discreción y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos. Tú eres bueno y haces el bien: enséñame tus mandamientos. R.
Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría. R.
Nunca me olvidaré de tus preceptos: por medio de ellos, me has dado la vida. Sálvame, porque yo te pertenezco y busco tus preceptos. R.
Aleluya Cfr. Mt 11, 25
Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.
Evangelio Lc 12, 54-59
+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús dijo a la multitud: Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Palabra del Señor.
Comentario
A veces, destinamos muchos recursos a interpretar la vida, las situaciones políticas o sociológicas o los destinos de la misma humanidad. Todo eso no solo es bueno, sino también necesario. Pero quizás, en ocasiones, olvidamos que Dios también actúa en esos trazos de la realidad humana. Y cuando nos olvidamos de esto, solemos caer en desesperanza, desilusiones e ideologías surgidas de la sensación de omnipotencia, y hasta creemos que tenemos la verdad frente a cualquier otra opinión que no coincida con la nuestra. No podemos dejar de considerar que Dios siempre actúa en el presente. Confiemos en lo que él esté haciendo.




